
No soy entendido en el tema de las relaciones internacionales, no es tampoco un tema que me llame la atención, por tanto, lo que escribiré ahora se limita sólo a una opinión que me he formado viendo las últimas cosas que han salido respecto a la, a mi juicio, ya supuesta y superada renovación de las armas de las FFAA chilenas.
Debo confesar que el argumento me tiene aburrido y que lo pongo en duda, sobretodo ahora que veo que Chile va a comprar misiles no sé cuánto a Estados Unidos por varios cientos de millones de dólares para los F-16 y radares y varios artilugios más para las fuerzas armadas. Ya tanta compra en tiempos de paz, francamente, no me suena a renovación y más me suena a armamentismo o, dicho de manera más sutil, a una "sobre compra" de armas por parte de Chile sin un fin concreto.
Podría apostar que de esos cientos de millones de dólares que se gastarán en misiles, varias decenas se detonarán en el desierto en algún venidero ejercicio salitre III, IV, V... y todos los que vengan. Otros tantos quedarán guardados para siempre en hangares de la FACH, llenándose de polvo y en muchos años más serán desechados y se gastarán cientos de millones más en renovar ese material obsoleto, solo para que la historia se vuelva a repetir. ¡Qué gasto más inútil!
Creo que hay cosas que se justifican, la renovación de aviones o de barcos, los cuales, probablemente, nunca tengan un uso bélico y solo sirvan para mostrarlos en la parada militar o en los ejercicios militares. Sin embargo, hay una línea entre renovación y "paz armada". El contexto internacional y mundial no se presta para una guerra, menos entre países latinoamericanos con una serie de problemas sociales que son mucho más prioritarios que el pedazito de tierra más o menos que alguien amenaza... si es qué alguien lo amenaza.
Es cierto, concuerdo en que las fuerzas armadas deben estar preparadas, porque los contextos internacionales son siempre cambiantes, pero en un momento donde las relaciones con Argentina pasan por un momento excelente con un tratado de integración muy promisorio, con Bolivia hay una agenda importante de temas bilaterales y con Perú las relaciones están deterioradas pero nunca al punto de llegar a una guerra... creo que resulta francamente innecesario aumentar la capacidad bélica de las fuerzas armadas. A veces hay cosas más importantes, como la preparación para enfrentar desastres naturales y ayudar a la población civil o cooperar en misiones de paz en algún otro país. ¿Guerra? Solo en la mente de algunos pocos paranoicos que critican a los peruanos pero caen en sus mismas falacias belicistas anacrónicas.
Espero que la derogación de la ley reservada del cobre y el uso de planes plurianuales para la compra de armas sirva para detener el enorme e inútil derroche de dinero que se hace y que la adquicisión de material bélico se haga más de acuerdo al contexto en el que vivimos y en el que deseamos vivir. Negociar con el garrote en la mesa nunca ha sido una negociación... es más una imposición de fuerzas y estamos en los tiempos en que el dialogo y la diplomacia debe resolver los conflictos que se den entre los países.
Una guerra, sobretodo para países como los nuestros, tiene enormes costos para los pueblos latinoamericanos. Tenemos que ser inteligentes y, como dijo Juan XXIII en su enciclica Pacem in terris buscar los que nos une, y no lo que nos separa. Solo así podremos algún día ver una latinoamérica integrada. Ver el sueño de UNASUR concretado.