lunes, 23 de noviembre de 2009

Un recuerdo...


Hace dos años y algunos meses estaba estudiando para dar la prueba global de Introducción al estudio del gobierno y la gestión pública con Thomas Griggs. Esa misma noche que estudiaba a principios de julio de 2007 una ambulancia se llevaba a mi abuelita al hospital San José. 27 días después volvería a mi casa... pero ya para partir 9 días después.

Hoy estoy estudiando para un ramo del mismo profesor, aunque seguramente no estaré hasta la madrugada como esa noche de julio de 2007, pero ella ya no está. Ni está en un hospital. Simplemente quise recordarla. Porque todas las pruebas globales de mi primer semestre de universidad las di pensando en ella y terminaba estudiando, por lo general, en la habitación 504 del hospital San José.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Los tiempos han cambiado

Los tiempos han cambiado, hoy el contexto internacional es diferente al de 20 años atrás cuando caía el muro de Berlin y radicalmente diferente a lo que había hace 50, 70 o 100 años atrás. Hemos vivido un siglo de cambios vertiginosos y hoy el futuro no parece menos lento, muy por el contrario, se tiende a presentar más complejo, como una vorágine de acontecimiento, desafíos y problemas que, frente a nosotros, aquejan a las personas y presionan a los gobiernos por encontrarles solución.

El conflicto con Perú parece una escalada de hechos que nos llevan indefectiblemente a un deterioro progresivo de las relaciones con el vecino del norte, mucho esperan una guerra, algo así como una "parada de carros" de Chile a las "insolencias" de Perú. Creo que mantener al embajador en Santiago es una señal suficiente de molestia por el término "republiqueta" usado por Alan García para referirse a Chile.

Entre estos dos hechos me parece que ninguno de los dos Estados -aunque más Chile que Perú- ha descubierto que el mundo y, en especial, América Latina, tienen problemas muy profundos que van más allá que el pedazo más o menos de tierra, que el pedazo más o menos de mar.

Los problemas que afectan hoy al mundo han trascendido nuestras fronteras y una de las herramientas para su solución radica en la cooperación entre Estados y, más aún, de países vecinos. La actuación de Perú parece ir en otra dirección y la de muchos chilenos también lo pareciera. Probablemente, sea cual fuere el fallo en La Haya, las relaciones con Perú se verán irremediablemente dañadas y se perderá la oportunidad de solucionar muchos problemas de forma conjunta: la migración, el comercio en el norte entre Arica y Tacna, temas de cooperación minera, pesquera y comercial, entre varios otros, sin duda, beneficiosos para ambos países. Todo por poner por delante una demanda nacionalista que va en contra de los objetivos que muchos queremos para América Latina: menos pobreza, más igualdad y equidad y más desarrollo.

El caso de espionaje es coyuntural y la historia tampoco es justificación para evitar el dialogo y la cooperación entre los países. Es válido, también, desestimar cualquier declaración belicista que atente contra la paz de nuestros pueblos en cualquier lugar de América Latina.

En la declaración que hoy hizo Alan García en Perú, declaraba que había una "sana y fraternal competencia entre todos los pueblos" (http://www.rpp.com.pe/2009-11-16-presidente-garcia-solo-el-que-se-siente-menos-espia-noticia_222896.html) ante eso es evidente, hay temas en los cuales no se puede competir y se debe trabajar unido e indudablemente así lograremos que América Latina sea un continente desarrollado en menos tiempo y venzamos los flagelos que aquejan a la región.

Los tiempos han cambiado y ya no estamos en los años en que frente a agresiones mínimas se tomaban las armas cual señores feudales defendiendo sus tierras amenazadas. Hay que buscar la paz, el dialogo y la cooperación y, a partir de ahí, podremos encontrar el camino hacia la integración y el desarrollo.

lunes, 16 de noviembre de 2009

El viejo expreso de la patagonia

Hoy fui a la Feria Internacional del Libro de Santiago, último día, mi propósito era claro: comprar el último libro de Hernán Rivera Letelier, "La Contadora de Películas", hacer que el autor me lo firmara y tomarme un foto con él. El objetivo fue cumplido a cabalidad.

Pero entre los muchos libros que había encontré uno que no pudo dejar de llamarme la atención.

Un tren en la portada, el nombre del libro y la reseña de la contratapa no pudieron no convencerme.

Un magnífico relato del viaje en tren de Paul Theroux por América en la década de 1970. De Boston a la Patagonia, el autor hace gala de un fino sentido del humor y de sus grandes dotes de observador para que ningún paisaje, ciudad o personaje interesante pase desapercibido. El contraste entre las dictaduras latinoamericanas y el modo de vida estadounidense, un casi ciego Jorge Luis Borges, los impresionantes paisajes de Brasil, Chile, Bolivia y Venezuela, el retrato de unas gentes acogedoras... se ofrecen aquí para comprender el mundo y aprender a habitarlo mejor.

El tren era un trozo de vida en medio de la cadavérica tierra; era el actor, el espectáculo dispuesto a ser observado en esa parálisis del hombre y la naturaleza. Y cuando pienso en el modo en que se tendió la vía férrea a través de estos páramos sin agua y esas guaridas de tribus salvajes... en el modo en que cada etapa de la construcción, rugiendo, las ciudades improvisadas, llenas de oro lujuria y muerte, brotaron y luego murieron; y eran ya simples estaciones perdidas en el desierto...

Cuando lo termine de leer les cuento.

viernes, 13 de noviembre de 2009

Las armas en tiempos de paz.

No soy entendido en el tema de las relaciones internacionales, no es tampoco un tema que me llame la atención, por tanto, lo que escribiré ahora se limita sólo a una opinión que me he formado viendo las últimas cosas que han salido respecto a la, a mi juicio, ya supuesta y superada renovación de las armas de las FFAA chilenas.

Debo confesar que el argumento me tiene aburrido y que lo pongo en duda, sobretodo ahora que veo que Chile va a comprar misiles no sé cuánto a Estados Unidos por varios cientos de millones de dólares para los F-16 y radares y varios artilugios más para las fuerzas armadas. Ya tanta compra en tiempos de paz, francamente, no me suena a renovación y más me suena a armamentismo o, dicho de manera más sutil, a una "sobre compra" de armas por parte de Chile sin un fin concreto.

Podría apostar que de esos cientos de millones de dólares que se gastarán en misiles, varias decenas se detonarán en el desierto en algún venidero ejercicio salitre III, IV, V... y todos los que vengan. Otros tantos quedarán guardados para siempre en hangares de la FACH, llenándose de polvo y en muchos años más serán desechados y se gastarán cientos de millones más en renovar ese material obsoleto, solo para que la historia se vuelva a repetir. ¡Qué gasto más inútil!

Creo que hay cosas que se justifican, la renovación de aviones o de barcos, los cuales, probablemente, nunca tengan un uso bélico y solo sirvan para mostrarlos en la parada militar o en los ejercicios militares. Sin embargo, hay una línea entre renovación y "paz armada". El contexto internacional y mundial no se presta para una guerra, menos entre países latinoamericanos con una serie de problemas sociales que son mucho más prioritarios que el pedazito de tierra más o menos que alguien amenaza... si es qué alguien lo amenaza.

Es cierto, concuerdo en que las fuerzas armadas deben estar preparadas, porque los contextos internacionales son siempre cambiantes, pero en un momento donde las relaciones con Argentina pasan por un momento excelente con un tratado de integración muy promisorio, con Bolivia hay una agenda importante de temas bilaterales y con Perú las relaciones están deterioradas pero nunca al punto de llegar a una guerra... creo que resulta francamente innecesario aumentar la capacidad bélica de las fuerzas armadas. A veces hay cosas más importantes, como la preparación para enfrentar desastres naturales y ayudar a la población civil o cooperar en misiones de paz en algún otro país. ¿Guerra? Solo en la mente de algunos pocos paranoicos que critican a los peruanos pero caen en sus mismas falacias belicistas anacrónicas.

Espero que la derogación de la ley reservada del cobre y el uso de planes plurianuales para la compra de armas sirva para detener el enorme e inútil derroche de dinero que se hace y que la adquicisión de material bélico se haga más de acuerdo al contexto en el que vivimos y en el que deseamos vivir. Negociar con el garrote en la mesa nunca ha sido una negociación... es más una imposición de fuerzas y estamos en los tiempos en que el dialogo y la diplomacia debe resolver los conflictos que se den entre los países.

Una guerra, sobretodo para países como los nuestros, tiene enormes costos para los pueblos latinoamericanos. Tenemos que ser inteligentes y, como dijo Juan XXIII en su enciclica Pacem in terris buscar los que nos une, y no lo que nos separa. Solo así podremos algún día ver una latinoamérica integrada. Ver el sueño de UNASUR concretado.