lunes, 20 de abril de 2009

La integración latinoamericana: una vista sistémica

Los desafíos que actualmente enfrenta nuestra región son de una complejidad y sin precedentes. En consecuencia, no pueden ser enfrentados por las formas tradicionales, es decir, los Estados aislados no podrán conseguir el desarrollo de la región de manera armónica. Por tal motivo, se hace patente la necesidad de inclusión de nuevos actores, de modo tal de poder complejizar el escenario en el cual nos encontramos para hacer más simple el choque con las problemáticas que surgen en la Latinoamérica actual.

En primer lugar, creo válido y necesario mencionar dos subsistemas que conviven en la región y cuyos límites son bastante difusos. Por un lado, hayamos los países de corte socialista-bolivariano: Bolivia, Ecuador, Venezuela, Honduras, Nicaragua, Cuba y, más recientemente, Paraguay con la llegada al poder de Fernando Lugo. Coincidentemente son países que tienen una historia de desarrollo bastante parecida y, en consecuencia, han desarrollado formas de ver las cosas que también guardan similitudes. Es decir, el proceso histórico de estos países ha condicionado la forma en cómo éstos han generado sus paradigmas (Toledo; 1998).

En el otro lado, tenemos a países que han optado por caminos diferentes de desarrollo, de forma más temprana o más tardía, pero que han desechado la idea bolivariana en su vertiente más radical y donde prosperan otras ideologías en el poder: Chile, Uruguay, Brasil, Colombia, Perú, incluso México. De manera análoga, son Estados bastante cercanos actualmente, con gobierno de centro izquierda o centro derecha, pero alejados de los extremos propios de los gobiernos socialistas latinoamericanos. De la misma manera, han generado su forma de ver las cosas y de explicar lo que sucede.

Podría hilar aún más fino y encontrar una serie de diferencias entre cada uno de los Estados lo cual, por cierto, convierte a cada país en un sistema –o sub sistema- que forma parte del sistema mayor, Sudamérica o Latinoamérica o, en un sentido amplío, América. Naturalmente, cada país ha vivido su propio proceso histórico particular lo cual ha condicionado la elaboración de paradigmas y de estilos cognoscitivos, las forma de explicar las situaciones y los sucesos en cada uno de ellos es particular y única.

Ahora bien, dada la situación expuesta antes, nos encontramos con países –que llamaremos sistemas- en un constante proceso de acoplamiento estructural, intercambiando perturbaciones. Sin embargo, la negentropía que estos sistemas generarán vendrá condicionada por los paradigmas y las formas de visión que tienen los sistemas para ver esas perturbaciones y, en consecuencia responder a ellas, pero como esos paradigmas son particulares cada Estado responderá de forma particular a la perturbación pues la verá de una determinada forma.
Ahora, dado que cada Centro de Gestión inteligente generará sus propias respuestas, surge la pregunta ¿cómo hacer que la respuesta sea integrada? O, poniéndolo en otros términos, ¿cómo aprovechar el sustrato común que tenemos todos los países latinoamericanos para hacer frente a las perturbaciones del entorno?

La idea fundamental, a mi juicio, es la inclusión de nuevos actores dentro del sistema que faciliten el dialogo, el debate, es decir, que simplifiquen el proceso de “ver” las perturbaciones, o de otra forma, generar los paradigmas que ayuden a responder a las perturbaciones de una manera adecuada y a generar negentropía para responder de forma unificada a estas perturbaciones, de tal manera que la homeostasis puede hacerse presente de manera armónica en la región y no solo en algunos países. Aunque, vale decir, que si las respuestas de “esos países”, como Chile o Perú, han dado resultados no significan que sean las únicas correctas, pues como dice Bateson (1991) no existe una conexión lógica estrictamente necesaria entre la utilidad (p.e desarrollo tecnológico) con la verdad (epistémica) a la que aspira el conocimiento científico.

La inclusión de nuevos actores que simplifiquen estas relaciones es un camino. Es por eso que instancia como la OEA representan sistemas que no ven o no tienen las visiones necesarias para ver de manera adecuada los problemas y, por tanto, no puede responder correctamente a ellos. El camino, por tanto, a mi juicio es el fortalecimiento de UNASUR como instancia de integración en primer lugar de los países sudamericanos, para luego ampliarlo a toda Latinoamérica y generar una verdadera integración de nuestra región, que trascienda al sentido únicamente económico o ideológico. Que se convierta en una verdadera alternativa a los desafíos complejos que actualmente enfrenta América Latina y no como una simple oposición a otra cosa (el ALBA de Hugo Chávez nace como un “alternativa” a la propuesta del ALCA de los Estados Unidos).

La generación de un parlamento común, con el mismo estilo al de la unión Europea, cortes supranacionales sudamericanas, formas de hacer política y de enfrentar los problemas de manera conjunta a través de nuevas relaciones y de nuevos paradigmas. La idea no es negar la legitimidad del otro (Maturana; 1991) sino que aceptar la visión del otro para, en complementariedad, poder construir una visión capaz de enfrentar y ver los problemas no como sistemas aislados, sino que como una sola región.

Finalmente, es necesario hacer hincapié en la visión de cada observador a los problemas, toda vez que son observadores inteligentes que tienen sus propios paradigmas, experiencias, procesos históricos y conocimientos previos. En consecuencia, lo que es bueno para los países de corte bolivariano puede resultar nefasto para un país que no lo es y también puede suceder el caso inverso. Es valioso, entonces, poder conseguir el punto de equilibrio en el cual toda la región sea capaz de conseguir un desarrollo armónico para dejar el incómodo y vergonzoso título de “la región más desigual del mundo”.

Referencias:
=>Bateson, Gregory. Pasos hacia una ecología de la mente. Planeta. Buenos Aires, 1991
=>Maturana, Humberto. El sentido de lo humano. Comunicaciones Noreste Ltda. Santiago de Chile, 1991.
=>Toledo, Ulises. La epistemología según Feyerabend. Revista Cinta de Moebio, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Chile. Santiago 1998.

viernes, 10 de abril de 2009

Por qué te marchas abuelo?


Esta canción de Manolo Galván refleja una de las mayores problemáticas de nuestra sociedad y, a la vez, una de las mayores responsabilidades en el contexto actual que vivimos. La inserción en la vida social de los adultos mayores partiendo desde sus familias, su comunidad, las organizaciones en las que participen. 

La exclusión y la marginación de la cual son víctimas muchos adultos mayores no es una forma justa de pasar una parte importante de su vida, en la que, sin embargo, los más cercanos se terminan olvidando y el abuelo se termina volviendo una carga. Es eso lo que nuestra sociedad tiene que cambiar. 

martes, 7 de abril de 2009

El día mundial de la salud


Siempre que se habla de la salud se nos viene a la mente doctores, enfermeras, hospitales; y últimamente podríamos imaginar también gente alimentándose de manera sana o haciendo deporte. Sin embargo, olvidamos que la salud es mucho más que doctores y enfermedades; alimentación sana y deporte. 

La salud, en la definición que realiza la OMS, es un estado de bienestar biológico, psiquico y social y de ahí mi idea de que la salud es una de la tareas más transversales y sistémicas que debe enfrentar un Estado, pues cualquier política, mal o bien emprendida, podría dañar la salud de la población. 

Si el Estado emprende una política mal diseñada, como el Transantiago, el bienestar biopsicosocial de las personas se verá afectado y con una política bien emprendida, en función de la complejidad, se podrían dañar otros aspectos de la vida de las personas que podría repercutir en la salud.  He ahí, entonces, el entramado y complejo escenario que debe enfrentar un gobierno para proteger la salud de la población. 

El desafío es lograr ambientes sanos, ciudades amigables, organizaciones que no sean patógenas para sus miembros. Y es aquí donde el desafío se expande a todos los ámbitos de la sociedad en pro de aumentar los niveles de salud de sus miembros. 

Soy un defensor de la salud pública, de aquella que debe ser accesible para las personas y equitativa en su trato con los pacientes y me duele ver el daño que por muchos años se le hizo a un sistema público de atención de Salud que era de vanguardia. Pero tengo la certeza que puede mejorar, que faltan diseños correctos dentro de un sistema que en muchos casos funciones por las contingencias y para que todo funcioné se requieren aportes no solo del gobierno y, como dije en los primeros párrafos, no solo del Ministerio de Salud, si bien órgano rector de las políticas del sector, a la hora del diseño, ejecución y evaluación de éstas es fundamental la participación de las personas, de los trabajadores del sistema, de los otros sectors involucrados en el tema. 

Tampoco hay que olvidarse de la Salud de un importante sector de la sociedad, los adultos mayores. Y en ese sentido nuestra sociedad está en deuda con ellos, la inserción de la gente mayor en la dinámica social es una pieza fundamental de su bienestar. Una persona aislada y excluida no será una persona saludable, menos una persona abandonada por su familia y por sus amigos. 

Creo que los discursos y los grandes desembolsos de dinero hacia el sector son válidos e importantes, pero falta la praxis y hacer que las cosas funcionen, que la red funcione, que las personas aprendan a usar esa red y que la salud pública -aquella que es accesible para todos- deje de ser sinónimo de esperas, de negligencias y de malos tratos. 

lunes, 6 de abril de 2009

¿Y en diciembre?

No puedo dejar de escribir algo relacionado con el "triunfo" de Eduardo Frei en las elecciones de ayer domingo. 

Y el triunfo lo pongo entre comillas porque no fue un triunfo como los que se recuerdan. De hecho, la primaria de ayer fue algo diferente a los procesos de elección que la concertación hizo en el 99 para elegir a Lagos y el 93 para elegir a Frei como candidatos. 

He de partir de la base que la primera de ayer fue forzada por José Antonio Gómez, pues estaba claro que él no ganaría así la votación se hiciera a nivel regional o nacional y a lo más que podía aspirar el candidato radical era a alargar un proceso que se podría haber zanjado hace meses con la proclamación de Eduardo Frei. 

Concuerdo con mi otrora candidato a La Moneda, José Miguel Insulza, quien bien dijo que este proceso está perjudicando a la concertación. No sé hasta que punto la perjudicará, pero probablemente no se saquen muchas cosas de esta primaria y con la peleita de Camilo Escalona y José Antonio Gómez en pleno escenario, probablemente "salgamos para atrás". 

Me gusta Frei, no me gusta Gómez. Me gusta Frei porque tiene experiencia, porque apela al Estado, porque no teme debatir sobre aquellos temas valóricos respecto de los cuales él puede estar en contra, me gusta porque es conciente de que vivimos en una sociedad heterogénea y que no se puede imponer su pensamiento al resto de las personas. En diciembre votaré por Frei. 

No me gusta Gómez porque su candidatura nació como un saludo a la bandera, como un desafío de "partido chico" a los partidos "grandes" de la concertación para "evitar que nos sigan pasando por encima" en palabras del propio Gómez. Pero los radicales ya no son lo que fueron, por mucho que José Antonio intente apegarse al discurso histórico de su colectividad. Las cosas han cambiado mucho y lo que más rescato de él y de su partido es la propiedad histórica con la cual pueden hablar de educación. 

Creo que la primaria de ayer demuestra la pérdida de arrastre de la concertación. Aunque claro, es mejor que el candidato sea elegido por 45 mil personas a que sea elegido "en un hotel de Las Condes entre cuatro paredes" pero al mismo tiempo hay que ser autocríticos, pues es cierto que ayer domingo se mostró que la gente ya no prende como antes. ¿Será una falla de la concertación o de nuestro sistema de partidos?.

Creo que de ambas, la concertación por un lado se muestra desgastada y su proyecto político es débil. Espero que Frei pueda encarnarlo y darle un cauce correcto a lo queremos para Chile quienes creemos aún en la concertación como alternativa para un quinto gobierno. Y nuestro sistema de partidos se encuentra desgastado, las personas no creen en los partidos, en la política ni en los políticos. La crisis de representatividad es notoria en todos los niveles, desde la universidad hasta el gobierno. ¿Será que no se nota un cambio mayúsculo entre los partidos grandes? ¿realmente será lo mismo la derecha que la concertación?. No lo creo, no es lo mismo. 

Y porque creo que no es lo mismo en diciembre no votaré por la derecha, porque pese a que la concertación tiene un proyecto hasta ahora débil, la derecha carece de él y su discurso se limita a "no+concertación" pero, luego de la concertación ¿qué?.  

Pienso que aquella fuerza que derrotó a Lavín (el candidato más votado de la derecha) en el 2000 y que erigió a Bachelet como Presidenta el 2006 aún puede rearmarse... si no es por voluntad propia de sus miembros será por una fuerza que la obligue a hacerlo... y esa fuerza ha de ser el peligro que la derecha gobierne en el bicentenario de la patria. Y eso... eso yo no lo quiero ver. 

jueves, 2 de abril de 2009

Luz al final del túnel

Desde hace algún tiempo estoy bastante pendiente de lo que pasa con la economía y todo el tema relacionado con la crisis financiera que afecta al mundo. 

Desde que la Presidenta Bachelet dijo que Chile no sería afectado por la crisis y Andrés Velasco -el operado de los nervios, como le decía mi profe de Macroeconomía, Julio Santisteban- propugnaba el blindaje de Chile producto de la disciplinada política fiscal, algo me inquietó. Aunque claro, esa inquietud tuvo un sustrato histórico más que técnico. Cuenta la historia como, luego del crack de 1929, el Dictador Ibáñez dijo al país que no debía cundir la preocupación, pues fruto de la "disciplinada política fisca de Chile la crisis no afectaría a nuestro país". Años después un informe de la Liga de las Naciones, desordenes públicos, varios presidentes caídos y hasta una república socialista darían cuenta que ese "blindaje" del que hablaba Ibáñez no era tal. 

El contexto obviamente resulta diametralmente diferente, Chile es un país mucho más rico que en los años 30 y la política fiscal de Chile ha sido efectivamente disciplinada. Dentro de las consideraciones de riesgos que ha hecho S&P y recientemente la listas de "paraísos fiscales" publicada por la OCDE muestran que en Chile algo se ha hecho bien los últimos años. La misma agencia Standard & Poor's señala que Chile "es la economía latinoamericana mejor posicionada para aplicar medidas anticíclicas con credibilidad y eficacia". 

Sumado a lo anterior, hoy en el Diario Financiero aparecen José Pablo Arellano y Diego Hernández de Codelco y BHP Billiton augurando un escenario si bien complicado, relativamente positivo en el mediano y largo plazo para la economía del cobre. Aunque también se menciona la cancelación de una serie de proyectos mineros para el 2009. 

Ahora bien, es cierto que por un lado existe un fuerte colchón sobre el cual Chile se puede apoyar en el adverso escenario internacional y hacer frente de mejor manera a lo que está sucediendo en el mundo desde la caida de Lehmann Brothers, pero también es cierto que ese colchón sirve para que la caída "sea del -1% y no del -10%". Los efectos los veremos igual, ya los estamos sientiendo. 

Hay dos cosas al respecto que me gustaría mencionar. En primer lugar el mundo busca el camino para salir de esta debacle financiera y en algunas partes se empiezan a notar signos de recuperación, tanto en Estados Unidos como en China, para muchos inequivocas señales que al menos la caída libre de la economía terminó y ahora solo queda esperar la recuperación. Hoy, además, ocurrió un hecho bastante llamativo, destacado por Lula Da Silva, Cristina K y Felipe Calderón: En la cumbre del G-20 ya no se trató a los países emergentes de la región como si no supieran nada, sino que se trabajó de igual a igual frente a un problema que requiere de la coordinación de todos los países del mundo para ser superado. El acuerdo del G-20 toma medidas concretas para enfrentar la crisis y no se limita a una serie de buenas intenciones por parte de los países miembros. Puede que sea cierto que un nuevo orden aparece, como dijo el Premier inglés Gordon Brown. 

En segundo lugar, algo que también me parece relevante es lo que Chile sacará de esta crisis en término de largo plazo. Es cierto que el plan por US$4.000 millones será de gran utilidad para apuntalar la economía nacional y evitar una catástrofe, pero no es menos cierto que el modelo de desarrollo chileno se ha venido progresivamente agotando y el crecimiento en torno al 7%, 8% de los años 90 es solo un recuerdo para nosotros desde antes de la crisis mundial. En tal sentido, hay reformas institucionales necesarias para motivar el desarrollo, pues la explotación minera, la celulosa, los salmones y la fruta ya no serán capaces de entregar suficiente crecimiento a Chile. Faltan reformas estructurales importantes: modernización del Estado para darle mayor eficacia, flexibilidad y rapidez a algunos procesos que lo requieren, temas sobre el mercado laboral, los incentivos, la innovación y la tecnología, la energía, la educación, etc. A corto plazo el plan de estímulo fiscal está bien, pero a largo plazo faltan muchas cosas para poder tener un desarrollo sostenible.

En todo caso, y dadas todas las señales que han surgido en economías importantes y el acuerdo del G-20, pienso que efectivamente hay una luz al final del túnel y lo que parecía la peor crisis en 70 años está cediendo gracias a las medidas que se han tomado. A lo mejor la recuperación aún está en espera, pero al menos el deterioro acelerado se ha detenido.