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martes, 8 de junio de 2010

Recomendación al gobierno de Piñera (En Osborne & Plastrick)


Cuidado con los objetivos que se fije, puede que se consigan.

Dado el poderoso efecto que los incentivos a rendimiento tienen sobre los empleados, debe seleccionar cuidadosamente los resultados que desee compensar. Si todos sus objetivos son a corto plazo, todos los esfuerzos se centrarán también en el corto plazo. Si usted pone el énfasis en la productividad y no en la eficacia, lo que obtendrá será lo primero (no lo segundo). Lo que le recomendamos es la confección de una «tabla de resultados equilibrados»: Una combinación mesurada de objetivos específicos a corto plazo que promueva resultados más a largo plazo.

"Una medida equivocada del rendimiento puede ser (y no sería la primera vez) más perjudicial que la ausencia total de indicadores" según Rroger Vaughan, un veterano en labores de asesoramiento a reinventores de gobiernos estatales y locales. "La mayoría de los gestores de programas hará todo lo que pueda por generar buenas cifras".

Consideremos el caso de una escuela de educación primaria que se haya fijado objetivos exigentes y los haya cumplido. Para hacerlo habrá tenido que sacrificar actividades como el arte, la música, la narración de cuentos y prácticamente todo aquello que más disfrutaban los alumnos. El resultado, según Patricia Rogers, de Harvard, es que "la mayoría de sus estudiantes acabarán odiando el colegio y perderán todo el interés por aprender y que la mayoría de los maestros estarán deseosos de irse".


En: Osborne D, Plastrick P; Herramientas para transformar el gobierno, Ed. PAIDOS, España.

martes, 17 de junio de 2008

Gobernanza, participación y educación

El otro día compré el diario y tristemente vi una entrevista a la ministra de educación, Mónica Jimenez, donde dice: "Pasaron la raya, los estudiantes están perdiendo el tiempo con estas protestas... no les vaya a pasar lo del cuento del lobo, porque el 2006 la ciudadanía los apoyó porque tenían razón al querer cambiar la LOCE y lo estamos haciendo, entonces, no sé que quieren estos niños"[1]

Es cierto, se pidio la derogación de la LOCE y se debía formular un nuevo proyecto educacional en un consejo asesor presidencial donde tendrían participación los diferentes actores que intervienen en la educación. Hasta ahi todo bien.

El gran problema viene cuando una vez terminado el periodo de sesiones del consejo asesor presidencial, el gobierno prácticamente ignora las propuestas emanadas desde los actores educacionales, para pactar con la derecha la aprobación de una nueva ley educacional que mantiene la inequidad en la educación, es decir, no asegura la calidad de la educación pública y gratuita. Sin ir más lejos, en la ley ni siquiera aparecía una definición de educación pública. Ha sido precisamente esta la indicación que tiene trabado el proyecto.

En todo caso, no me quiero ir hacia ese lado, quiero más bien ver la actitud de la ministra frente al descontento que genera el acuerdo y para eso me gustaría incluir algunos elementos a mi análisis.

Hacia mediados de los 90, en Europa empieza surgir con fuerza un concepto que hoy ha sobrepasado a la acción pura del Estado: la gobernanza. En el sexto congreso internacional del CLAD, celebrado en Buenos Aires el año 2001, Renate Mayntz definió a la gobernanza como las relaciones de cooperación entre los actores públicos y no públicos para la generación y aplicación de políticas públicas[2].

El documento anterior cita ejemplos notables de cooperación en Alemania, donde periodicamente los sindicatos, el gobierno y los gremios empresariales se reunen para fijar, de manera conjunta, las políticas de sueldos y no es necesario que nadie salga a protestar a las calles para que el gobiernos los escuche, es una práctica institucionalizada.

En Chile, en cambio, en vez de haber sentado precedentes, generando la LGE conjuntamente con los actores directamente involucrados en la educación, se prefiere hacer un consejo, que a estas alturas más pareció una "pantalla", para luego de todas formas pactar en las altas cúpulas políticas. Desde ese punto de vista ¿no se justifica acaso el descontento?. Personalmente creo que sí.

No obstante, es importante considera el rol de la sociedad civil y la forma que debe tener para que la gobernanza sea efectiva. Mayntz hace alusión a una sociedad civil fuerte y organizada con grupos capaces de poner en la agenda pública sus intereses. Acá hay un punto que merece al menos ser nombrado. Es cierto que la sociedad civil chilena es muy menor y está mucho menos organizada que en los países de Europa central, sin embargo, y en una visión particular, los grupos organizados del ámbito educacional son relativamente fuertes: colegio de profesores, por ejemplo, la FECh, por otra parte. Y en el 2006 se vio claramente como los estudiantes secundarios se organizaron activamente formando asambleas. Es cierto que la ley no la pueden hacer estudiantes de 2º o 3º medio, pero ellos en conjuntos con los estudiantes universitarios más los profesores, más académicos, más el gobierno pueden perfectamente evacuar un proyecto que busque fortalecer la calidad de la educación pública, sin ir en desmedro de la educación privada ni de la libertad de enseñanza, pero que al mismo tiempo busque resguardar los recursos del Estado y evitar la mercantilización de la educación.

El dasafío es enorme, en mi escrito anterior hablé sobre ello, y es claro que al pura acción estatal no será capaz de abordarlo completamente. Es cosa de ver lo que está sucediendo ahora. Los principales actores de la educación se ven marginados de un proceso que buscar cambiar un sistema, porque el gobierno pacta con los mismos que una vez avalaron la tan criticada LOCE.

Es necesario hacer profundos cambios en el sistema institucional chileno, pero no solamente en lo que a educación se refiere. El sistema binominal impide que el parlamento sea un real centro de representación de la voluntad popular. Y eso hace que leyes tan importantes, como educación, tengan que ser pactadas en conjunto con la derecha. En el parlamento hay personas que, en una consolidada y más profunda democracia, no deberían estar.

Con todo lo anterior apunto a que actitudes tan autoritarias por parte del gobierno, como el "están perdiendo el tiempo" de Mónica Jimenez, lo único que hacen es frenar el desarrollo de Chile hacia una sociedad más participativa y cooperativa, no avanzamos hacia la gobernanza.

Finalmente, me gustaría hacer un alcance al informe del PNUD del año 2004, donde se señala que la naturaleza de los actuales desafíos que tiene Chile hace que éstos ya no pueden ser emprendidos por la acción pura del Estado, ni por la acción particular, sino que se necesita la combinación de la autonomía personal con la acción colectiva[3]. Educación es uno de esos desafíos que plantea el PNUD y uno de los motores para ser un país realmente desarrollado ¿quien dijo que el desarrollo es solo tener un ingreso per capita igual al de un país europeo?

Saludos cordiales

Pablo
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[1] Diario La Segunda, viernes 13 de junio de 2008. P57.
[2] El estado, la sociedad civil y la gobernanza moderna. Renate Mayntz. P.1
[3] Desarrollo humano en Chile. El poder ¿para qué y para quién?. PNUD 2004. P.32

domingo, 25 de mayo de 2008

Educación pública de calidad: Un debate que debe ir más allá del lucro.

Desde hace unos días se viene generando un nuevo movimiento estudiantil. Los ánimos estaban agitados ya hace varios días y por los pasillos de la Escuela de Gobierno de la U se oía un ronroneo sutil pero persistente, algo así como "paaaro".

Las movilizaciones, a mi juicio, se justifican, tanto por las demandas internas que cada facultad e instituto de la U tienen. Pero también va más allá. En el congreso descansa la nueva Ley General de Educación que busca darle un nuevo marco regulatorio de la educación chilena. El punto que más controversia genera: el lucro.

Un hecho indiscutible es que la educación pública está cada vez más precarizada y sería de ilusos negar que la educación en los colegios y liceos municipales está de mal en peor. Mi pregunta recae en lo siguiente ¿es la eliminación del lucro la solución a esos problemas de calidad que presenta la educación?. Mi respuesta, personal obviamente, es que no. La institucionalización del lucro o su erradicación no viene a mejorar los problemas, simplemente viene a satisfacer una propuesta ideológica.

La discusión debe ir necesariamente más allá. No, con recursos públicos no se debe lucrar, es decir, la subvención que un sostenedor recibe de parte del Estado debe necesariamente ir a mejorar la calidad de la educación en los colegios y si el sostenedor quiere lucrar, pues que sea con sus recursos privados, lo mismo sucede con los colegios totalmente particulares, ellos no reciben dinero del Estado entonces éste no puede exigirle a los dueños no hacer lo que ellos quieran con su plata. La educación no se puede transar como en un mercado, en eso no podría estar más de acuerdo, pero el tema central es la calidad de educación pública y gratuita y cómo mejoramos eso. No emparejar para abajo, los colegios particulares ya tienen mejores resultados que los colegios públicos, ergo, hay que buscar la forma de que los colegios públicos igualen esa calidad.

Entonces, prohibir el lucro en la educación es algo muy amplio, se debería hacer el alcance, el lucro se debe prohibir con recursos público, sencillamente porque la plata de todos los chilenos no tiene porque ir a enriquecer a alguien, la plata de todos los chilenos debe estar consagrada al fin último del Estado: el bien común. Por otra parte, en los colegios públicos se debe buscar la forma de mejorar la gestión global de la educación municipal. Es decir, tampoco sacamos nada con inyectar e inyectar recursos si éstos no se ocupan bien.

Personalmente creo que hay dos temas fundamentales, pilares de la educación pública. Uno de ellos es la formación de los profesores. Actualmente son muy pocos los estudiantes de pedagogía que entrar a estudiar eso porque realmente quieren hacerlo, en su mayoría lo hacen porque -aunque suene feo, y sé que suena feo- no les alcanzo para nada mejor. Es lamentable que una labor otrora tan noble como la del maestro, formador de personas, hoy sea mirada en tan baja estima. Eso hay que mejorar, partir de esa base: mejorar la calidad de las carreras pedagógicas y mejorar la calidad de trabajo de los profesores para que estudiantes realmente interesados en enseñar entren a dichas carreras. Relacionado directamente con esto se encuentra la calidad actual de los profesores. En esto recuerdo la frase de una profesor que me hizo clases en segundo medio, él siempre decía de una forma muy soberbia cuando alguien criticaba la calidad de sus clases: "Reclama lo que quieras, para que a mi me echen de este colegio yo tendría que matar a un alumno". Eso no puede ser, el sistema no puede tener profesores apernados. Si un profesor es malo, sencillamente se va y si es bueno merece incentivos.

El otro pilar que considero fundamental es la relación "aprendiz-maestro" que se da en la sala de clases. El profesor es visto como símbolo de autoridad y conocimiento... pero no, creo que pensar así es algo retrógrado. Actualmente los estudiantes tienen acceso, al igual que los profesores, a una infinidad de ventanas al mundo: Internet. Lo que diga el profesor ya no es ley. La época en que el profesor llegaba a la sala y "vomitaba" lo que sabía ya se acabó. El profesor, actualmente, no debe ser el erudito, debe ser el guiador y los alumnos no tienen que ser los actores pasivos que reciben como grabadoras los que el profesor recita, deben ser estudiantes proactivos que usen internet para algo más que Messenger y Fotolog y que hagan sus trabajos pensando lo que hacen y no copiando desde Wikipedia. Es decir, alumnos activos y comprometidos con ellos mismos en su proceso de enseñanza. Esto es un trabajo que se debe realizar desde la base, los primeros años de la educación básica, entregándole herramientas al estudiante para que puedar participar activamente en su propio aprendizaje. Renovación de programas curriculares y mejoramientos de los métodos de enseñanza son el camino.

Otro punto que considero de suma importancia es la selección de estudiantes. Es inadmisible que un colegio eche a un alumno porque ha repetido de curso o porque no alcanza niveles mínimos de aprendizaje. Es labor del colegio lograr ese nivel mínimo y si el niño o niña no los alcanza es culpa del colegio. Con esto recuerdo un caso que se da en el Superior de Comercio Eduardo Frei M, desde donde egresé hace un año y medio. Para la gran mayoría de los estudiantes aprender matemática se convierte en una verdadera tortura, la mayoría anda peleandose con los 4, cuando no con los 2. En base a esto, siempre se culpa a los estudiantes y se generan talleres para que los alumnos "aprendan a estudiar". Aún así, los resultados no mejoran ¿es culpa ya de los estudiantes? No lo creo, pienso que ahí ya habría que revisar los métodos de enseñanza y el programa. Personalmente siempre tuve problemas con matemática en el colegio, siendo que todas mis demás asignaturas tenían promedio sobre 6. Toda la matemática que no aprendí en 4 años de enseñanza media, lo aprendí en un año de clases de preuniversitario con 4 horas a la semana.

Finalmente, hay que ver el contexto social de los estudiantes. Hay que tomar en cuenta que la primera educación que reciben los niños y niñas es en su casa, en su barrio y en su entorno más próximo. Con esto quiero rescatar el programa "Chile crece Contigo" que busca mejorar las condiciones de los niños desde que nacen. No sirve de nada un colegio con una calidad fantástica cuando el entorno del estudiante es negro. Si no se puede desarrollar también como persona, no solo como alumno.

Como verán, en base a este análisis somero y muy personal, el tema va más allá y es necesario verlo desde un punto de vista holístico. El lucro o el "no lucro" no viene a solucionar nada y lo que hay que buscar son soluciones de fondo. La educación es la herencia que la sociedad entrega a sus integrantes, no un bien de mercado donde los que paguen puedan recibir educación de calidad y los que no puedan pagar simplemente se tengan que conformar con las sobras. Pero eso no se solucionar prohibiendo el lucro, eso se soluciona mejorando todo un sistema de educación pública. Que aquel que pague por un colegio particular no lo haga por recibir una educación mejor, sino que lo haga por otros motivos: por su entorno social, su condición socioeconómica o simplemente "porque encontró bonito el edificio", pero aquel que no pague reciba la misma educación y pueda tener condiciones favorables para estudiar. Eso... eso no se mejor prohibiendo el lucro, se solucionar yendo al fondo y mirando la educación no como un sistema aislado, sino como parte de un todo, que va desde el entorno social del estudiante hasta la formación de los profesores.

El tema es largo y requiere de trabajo, pero no de un trabajo de corto alcance... sino de muuuucho tiempo. Políticas públicas de largo aliento.

Educación pública de calidad! una discusión que va más allá del lucro. Si los recursos no son públicos... que se haga lo que se quiera con ellos.

Saludos

Pablo Valenzuela G.