miércoles, 22 de septiembre de 2010
Gobierno metropolitano de Santiago: Una necesidad de la ciudad y una ayuda a la descentralización
lunes, 19 de julio de 2010
Santiago: Gobernabilidad, gobenanza y problemas de la ciudad.
Referencia
miércoles, 12 de agosto de 2009
Gobernabilidad y Gobernanza en la Administración Pública

Hoy encontré este ensayo que escribí hace algunos semestre y quise compartirlo. Es un pequeño análisis sobre dos conceptos, la gobernabilidad y la gobernanza y cómo estas ideas influyen en el funcionamiento de la administración pública.
El presente ensayo tiene por finalidad determinar la relación que existe entre los conceptos de gobernabilidad y gobernanza, y como ambas ideas tienen implicancia con la forma de administrar las instituciones públicas. Para llevar a cabo mi objetivo, el trabajo estará dividido en tres partes: En primer lugar me dedicaré a definir de manera sucinta los conceptos involucrados, posteriormente daré una revisión de la relación existente entre ambas ideas para, finalmente, establecer la conexión entre los conceptos de gobernanza y gobernabilidad con
Gobernabilidad es un concepto relativamente nuevo, aparece en 1975 cuando Samuel Huntington publicó un estudio sobre la crisis de las democracias. La idea de Huntington decía relación con el exceso de demandas ciudadanas hacia el sistema democrático de Estados Unidos y la incapacidad del gobierno para satisfacerlas (Griggs:1999). En este punto encontramos a la gobernabilidad como la forma de alcanzar eficazmente la satisfacción de las demandas públicas, los ciudadanos determinan los fines del gobierno, en tanto los tecnócratas gestionan los medios administrativos con el fin de que los primeros sean eficazmente alcanzados(Joignat:2007). Actualmente, sin embargo, la gobernabilidad dice relación con la habilidad del gobierno y de los distintos sectores sociales para combinar en forma, en un periodo dado, tres grandes aspiraciones que han calado hondamente en la cultura cívica: un crecimiento económico dinámico basado en el mercado, márgenes satisfactorios de equidad, igualdad de oportunidades, protección social y grados creciente de participación ciudadana en las decisiones políticas (CCI: 1997:7). En pocas palabras, por tanto, es posible decir que la gobernabilidad se refiere al ejercicio de lo que podría llamar “un buen gobierno”.
La gobernanza, en tanto, tiene que ver con la relación que se establece entre la sociedad civil y el Estado (McCarney 1998). Dicha relación ya no debe ser entendida como el Estado protector y la sociedad protegida, sino que más bien se debe entender como una relación cooperativa entre ambos para la formulación de políticas públicas. Es decir, ya no existe un modelo jerárquico donde el Estado ejerce un poder soberano sobre los integrantes de la sociedad civil.
Ahora que los conceptos de gobernabilidad y gobernanza están relativamente claros, cabe preguntarse cuáles son los desafíos que le plantean a la administración pública las ideas subyacentes: La gobernanza, como la he descrito, es un concepto que resulta particularmente influyente en la forma de administrar el Estado, debido a que plantea cambios en las rutinas burocráticas que se llevan a cabo en el aparato público y que se encuentran fuertemente institucionalizadas. La gobernabilidad, en tanto, le propone nuevos desafíos a la administración del Estado, ya que hay nuevas tareas a las que éste debe hacer frente. Es decir, la forma en que las ideas de gobernanza y gobernabilidad influyen en la Administración Pública están directamente relacionadas con los nuevos desafíos que se le plantean al Leviatán e incluso, me atrevería a decir que la gobernabilidad es una consecuencia de la gobernanza. A continuación intentaré ahondar en esta idea.
Para comprender el punto anterior es importante entender las nociones de Estado que se dan hacia fines del siglo XX. Tenemos un modelo neoliberal que empieza a imponerse en occidente y la caída del modelo socialista al otro lado de la cortina de hierro parecía confirmar la idea de que el Estado debía encargarse solamente de tareas tales como la defensa, las relaciones internacionales, la recaudación de impuestos, la mantención del orden público y la justicia, tomando un rol subsidiario y dejando al sector privado la libertad necesaria para actuar allí donde se le requiriera. No obstante, las enormes desigualdades derivadas del neoliberalismo han desacreditado al Estado “de mercado” como opción para el progreso equitativo.
Es aquí donde aparecen los desafíos que los nuevos tiempos le plantean a los aparatos estatales: por un lado la necesidad de alcanzar progreso económico con márgenes de equidad sustanciales y con altos grados de protección social por parte del Estado, es decir, Estados “gobernables”; pero por otro lado surge la interrogante de cómo conseguir este objetivo, siendo que ni el socialismo, ni el neoliberalismo han podido. Renate Mayntz responde que es acá donde surge una alternativa intermedia entre el macro Estado socialista y el micro Estado de mercado: Gobernanza moderna (Mayntz:2001).
En consecuencia, lo que trato de plantear con lo anteriormente expuesto tiene que ver con la causalidad que existe entre la gobernabilidad y la gobernanza, tal y como he definido ambos conceptos en este ensayo. Si queremos un Estado gobernable que sea capaz de alcanzar los objetivos latentes a la idea de gobernabilidad es necesario aplicar aquellos conceptos que contiene la idea de gobernanza, es decir, participación y cooperación entre los actores de la sociedad civil y el Estado; entre el gobierno y los gobernados.
Teniendo claro entonces, que para alcanzar la gobernabilidad y los objetivos que esta implica es necesario aplicar la gobernanza, debemos ver ahora cómo la gobernanza termina influyendo en la forma de administrar las instituciones del Estado.
Herber Kaufman identificaba, ya en 1969, las crisis de representatividad que podrían devenir de administraciones públicas elitizadas y alejadas de la gente. La política y “los políticos” tienen poca o nada injerencia en la vida de las personas y tomando en cuenta que es la administración pública la encargada de llevar a cabo las decisiones políticas (Kaufman: 1969), nos encontramos con un Estado “elevado” y lejos de los ciudadanos. Ergo, lo que buscamos al aplicar la idea de gobernanza es descentralizar la administración pública y esparcir el poder que en un principio se encuentra en una “cúpula” para entregarlo a la sociedad civil. Es decir, la gente debe tomar el poder en sus propias manos y actuar en conjunto con las instituciones públicas para avanzar hacia el progreso. Para esto claramente se necesita una sociedad civil fuerte, proactiva y organizada, con grupos capaces de poner en la agenda pública los temas de su interés.
Con esto es necesario crear, como llama Kaufman (Op, Cit), una “nueva administración pública” menos centralizada y elitista, que admita la cooperación de otros actores sociales y cuyos procedimientos se vuelvan menos rígidos. Así también, la inclusión directa de la sociedad civil en la administración del Estado llevará a que los procesos de vuelvan más transparentes, pues habrá ciudadanos más responsables y realmente comprometidos con la labor del Estado, ya que se sentirán parte de ella y no verán al Estado como el ente alejado que ejecuta políticas y toma medidas para alcanzar el bien común.
En este último punto, y para llevar mi idea a un terreno más práctico, me gustaría hacer un alcance respecto al informe del PNUD del año 2004 en Chile: “La naturaleza de los actuales desafíos requiere desplegar nuevas capacidades de acción, que ya no están concentradas en unos pocos. Son retos que no podrán ser resueltos por la acción estatal pura, ni por los mercados e instituciones autorregulados; tampoco por los individuos en forma aislada. Hacen faltan nuevas formas donde interactúe autonomía personal y acción colectiva” (PNUD: 2004: 32)
En conclusión, los tres conceptos que han motivado la realización de este ensayo tienen una relación directa y de causalidad. Por un lado tenemos a la gobernabilidad, la cual plantea nuevas tareas al Estado. Dichas tareas se pueden alcanzar usando las ideas que subyacen al concepto de gobernanza y es la gobernanza la que terminará modificando a la Administración pública y, por ende, a la relación entre el Leviatán y sus ciudadanos.
Referencias
· Griggs L, Thomas. Gobernabilidad: Conceptos y elementos. Algunas aproximaciones al caso chileno 1990-1998. Tesis para obtener el grado de magíster en Ciencias Política. Universidad de Chile, Instituto de Ciencia Política, 1999.
· Joignant, Alfredo. Gobernando a través de las ideas. Sobre los usos gubernamentales de las categorías de “gobernabilidad” y de “capital social. Artículo en la Revista Política Vol. 48. Universidad de Chile, Instituto de Asuntos Públicos. Otoño 2007.
· Kaufman, Herber. Administrative decentralization and political power. En: Public Administration Review Vol. 29. American society for public administration.
· Mayntz, Renate. El Estado y la sociedad civil en la gobernanza moderna. VI Congreso Internacional del CLAD sobre reforma al Estado y la Administración pública. Buenos Aires, Argentina. 2001.
· McCarney, Patricia; Halfani, Mohamed; Rodríguez, Alfredo. Hacia una definición de gobernanza. Artículo en Revista Proposiciones Vol. 28. Ediciones Sur. Santiago de Chile, 1998.
· PNUD. Desarrollo Humano en Chile: El poder ¿Para que y para quien? Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo. Santiago de Chile, 2004.
sábado, 9 de mayo de 2009
La ocupación del espacio público para solucionar los problemas colectivos
jueves, 12 de febrero de 2009
Adultos mayores y la realidad social chilena

martes, 17 de junio de 2008
Gobernanza, participación y educación
El otro día compré el diario y tristemente vi una entrevista a la ministra de educación, Mónica Jimenez, donde dice: "Pasaron la raya, los estudiantes están perdiendo el tiempo con estas protestas... no les vaya a pasar lo del cuento del lobo, porque el 2006 la ciudadanía los apoyó porque tenían razón al querer cambiar la LOCE y lo estamos haciendo, entonces, no sé que quieren estos niños"[1]Es cierto, se pidio la derogación de la LOCE y se debía formular un nuevo proyecto educacional en un consejo asesor presidencial donde tendrían participación los diferentes actores que intervienen en la educación. Hasta ahi todo bien.
El gran problema viene cuando una vez terminado el periodo de sesiones del consejo asesor presidencial, el gobierno prácticamente ignora las propuestas emanadas desde los actores educacionales, para pactar con la derecha la aprobación de una nueva ley educacional que mantiene la inequidad en la educación, es decir, no asegura la calidad de la educación pública y gratuita. Sin ir más lejos, en la ley ni siquiera aparecía una definición de educación pública. Ha sido precisamente esta la indicación que tiene trabado el proyecto.
En todo caso, no me quiero ir hacia ese lado, quiero más bien ver la actitud de la ministra frente al descontento que genera el acuerdo y para eso me gustaría incluir algunos elementos a mi análisis.
Hacia mediados de los 90, en Europa empieza surgir con fuerza un concepto que hoy ha sobrepasado a la acción pura del Estado: la gobernanza. En el sexto congreso internacional del CLAD, celebrado en Buenos Aires el año 2001, Renate Mayntz definió a la gobernanza como las relaciones de cooperación entre los actores públicos y no públicos para la generación y aplicación de políticas públicas[2].
El documento anterior cita ejemplos notables de cooperación en Alemania, donde periodicamente los sindicatos, el gobierno y los gremios empresariales se reunen para fijar, de manera conjunta, las políticas de sueldos y no es necesario que nadie salga a protestar a las calles para que el gobiernos los escuche, es una práctica institucionalizada.
En Chile, en cambio, en vez de haber sentado precedentes, generando la LGE conjuntamente con los actores directamente involucrados en la educación, se prefiere hacer un consejo, que a estas alturas más pareció una "pantalla", para luego de todas formas pactar en las altas cúpulas políticas. Desde ese punto de vista ¿no se justifica acaso el descontento?. Personalmente creo que sí.
No obstante, es importante considera el rol de la sociedad civil y la forma que debe tener para que la gobernanza sea efectiva. Mayntz hace alusión a una sociedad civil fuerte y organizada con grupos capaces de poner en la agenda pública sus intereses. Acá hay un punto que merece al menos ser nombrado. Es cierto que la sociedad civil chilena es muy menor y está mucho menos organizada que en los países de Europa central, sin embargo, y en una visión particular, los grupos organizados del ámbito educacional son relativamente fuertes: colegio de profesores, por ejemplo, la FECh, por otra parte. Y en el 2006 se vio claramente como los estudiantes secundarios se organizaron activamente formando asambleas. Es cierto que la ley no la pueden hacer estudiantes de 2º o 3º medio, pero ellos en conjuntos con los estudiantes universitarios más los profesores, más académicos, más el gobierno pueden perfectamente evacuar un proyecto que busque fortalecer la calidad de la educación pública, sin ir en desmedro de la educación privada ni de la libertad de enseñanza, pero que al mismo tiempo busque resguardar los recursos del Estado y evitar la mercantilización de la educación.
El dasafío es enorme, en mi escrito anterior hablé sobre ello, y es claro que al pura acción estatal no será capaz de abordarlo completamente. Es cosa de ver lo que está sucediendo ahora. Los principales actores de la educación se ven marginados de un proceso que buscar cambiar un sistema, porque el gobierno pacta con los mismos que una vez avalaron la tan criticada LOCE.
Es necesario hacer profundos cambios en el sistema institucional chileno, pero no solamente en lo que a educación se refiere. El sistema binominal impide que el parlamento sea un real centro de representación de la voluntad popular. Y eso hace que leyes tan importantes, como educación, tengan que ser pactadas en conjunto con la derecha. En el parlamento hay personas que, en una consolidada y más profunda democracia, no deberían estar.
Con todo lo anterior apunto a que actitudes tan autoritarias por parte del gobierno, como el "están perdiendo el tiempo" de Mónica Jimenez, lo único que hacen es frenar el desarrollo de Chile hacia una sociedad más participativa y cooperativa, no avanzamos hacia la gobernanza.
Finalmente, me gustaría hacer un alcance al informe del PNUD del año 2004, donde se señala que la naturaleza de los actuales desafíos que tiene Chile hace que éstos ya no pueden ser emprendidos por la acción pura del Estado, ni por la acción particular, sino que se necesita la combinación de la autonomía personal con la acción colectiva[3]. Educación es uno de esos desafíos que plantea el PNUD y uno de los motores para ser un país realmente desarrollado ¿quien dijo que el desarrollo es solo tener un ingreso per capita igual al de un país europeo?
Saludos cordiales
Pablo
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[1] Diario La Segunda, viernes 13 de junio de 2008. P57.
[2] El estado, la sociedad civil y la gobernanza moderna. Renate Mayntz. P.1
[3] Desarrollo humano en Chile. El poder ¿para qué y para quién?. PNUD 2004. P.32

