lunes, 5 de abril de 2010

La reconstrucción de la concertación

El actual escenario que vive nuestro país resulta sumamente complejo para que la oposición hace su trabajo. Sumado al terremoto y a la forma en la que está trabajando el gobierno se encuentran también el desorden de la concertación. Algunos miembros de los partidos de la Concertación están actuando como montoneras.... retazos de un ejército derrotado en la batalla que hoy vagan sin un rumbo claro.

La reconstrucción de las regiones afectadas por el terremoto le permitirá a Piñera disponer de muchas medidas y cuantiosos recursos, y no solo económicos sino también comunicacionales. Una eventual oposición a alguna medida relacionada con la reconstrucción será inmediatamente puesta por el gobierno y la hueste de medios de comunicación que tiene a su favor como una oposición "a que el país se levante de la catástrofe" lo que complicará bastante la forma en cómo la concertación puede poner en la agenda su postura -si es que la tiene- frente a un tema tan importante como la reconstrucción.

Pero más trascendente que la forma en como se hará la oposición en el corto plazo, marcado por la tragedia, se debe pensar en el largo plazo y, además, en los temas que no están relacionados con la reconstrucción del país. Esto es, la concertación debe empezar a pensar su propia reconstrucción después de perder y abandonar el gobierno, solo de esa forma se evitará que en principal tema: la reconstrucción, el gobierno de Piñera tenga un cheque en blanco para hacer lo que quiera.

Primero es necesario hacer un diagnóstico y sería justo que cada partido por separado viera en qué se erró el camino. Claramente el 52% de electores que eligieron a Sebastián Piñera no son de derecha y muy probablemente tampoco se sienten representados por la centro izquierda y en la última elección optaron por el candidato que mejor satisfizo sus necesidades y aspiraciones. Sin tener claro por qué se perdió será muy difícil levantar un proyecto político con futuro.

Después es necesario levantar un proyecto político trascendente capaz de considerar la nueva sociedad en la que vivimos y, además, la manera rápida y vertiginosa en la que las necesidades van cambiando. Personalmente creo que si la concertación perdió es porque fue incapaz de ofrecer algo coherente con el nuevo modelo de sociedad -bueno o malo- que ella misma contribuyó a construir.

El desgaste político, la poca conexión con las necesidades de las personas y un candidato repetido le jugaron en contra y deben estar dentro de un diagnóstico claro que siente las bases para el programa que se construirá con miras a las elecciones de 2013. Una sociedad cambiante, una clase media amplia y una serie de desafíos sociales siguen en la agenda y sabemos todos que no basta el crecimiento que promete Piñera ni los cientos de bonos que se puedan entregar.

Para apostar a volver a ser gobierno no hay que construir un proyecto político cuyo norte sea sacar a Piñera del poder, sino que el objetivo último y trascendente debe ser ofrecerle a Chile la alegría, la esperanza de un futuro construido colectivamente y con oportunidades para todos... eso mismo que en los 80 llenó de mística a muchos que pasaron antes que nosotros y reconquistaron para Chile la democracia en la que hoy podemos vivir. Hay que reconstruir la concertación, pero no solo la coalición político-electoral, sino que el concepto trascendente, para volver reencantar como lo hizo durante la dictadura.

Sin duda que se necesitan nuevas ideas y nuevos liderazgo, y no solo para ganar una elección... sino que para responder a los nuevos desafíos que hay por delante. Durante 20 años se consolidó una democracia en Chile gracia a quienes en algún momento lucharon por ella. Hoy hay que profundizarla y ampliarla por quienes crecimos en democracia y la valoramos. En definitiva, construir algo sobre las bases que durante 20 años se cimentaron, pero algo mayor. Es hora, claramente, de entregar la posta a generaciones nuevas.

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