miércoles, 29 de junio de 2011
La indignación es con la democracia
lunes, 21 de febrero de 2011
El alza de los alimentos: ganadores y perdedores
El mundo está viviendo un escenario de escalada en los precios de los alimentos muy similar al que ocurrió a partir de fines de 2007 y que desató crisis alimentarias en varios países pobres y olas inflacionarias que afectaron a gran parte del mundo, incluido nuestro país. En octubre de 2008 la inflación en Chile llegó a un nivel de casi un 10% en 12 meses, de acuerdo a los datos entregados por el INE, desbordándose ampliamente del rango meta del Banco Central.miércoles, 25 de agosto de 2010
«Demos krátos»
viernes, 6 de agosto de 2010
Estrategias de crecimiento y desarrollo para el largo plazo
El gobierno del presidente Piñera ha presentado con algarabía los resultados del IMACEC de mayo y junio, de 7,1% y 6,8% respectivamente. Ambas cifras han sorprendido incluso a los más optimistas economistas que preveían una expansión en torno al 6% para estos meses y quienes también, después del terremoto, temían que la recuperación económica del país se resintiera por un periodo más largo.martes, 22 de junio de 2010
Desafíos del sector público en sociedades complejas
domingo, 6 de junio de 2010
El desarrollo de Chile al 2018: Una mirada más allá del PIB
- PNUD; Human Development indices, 2007-2008.
- MIDEPLAN-PNUD; Desarrollo humano en las comunas de Chile, 2000.
- World Bank; World Development indicators, 2008.
jueves, 22 de abril de 2010
¿Cuánto aguanta el 52%?

El 52% de los votos que obtuvo Sebastián Piñera en la elección del 17 de enero se han convertido en la justificación perene del gobierno para la promoción de iniciativas o las no-iniciativas que el Presidente ha realizado. Así, Ena Von Baer ha señalado, respecto a Chilevisión, que el presidente generará un espacio de independencia entre CHV y su persona y bajo esa promesa fue elegido por la mayoría de los chilenos. (Infinita, 13/04)
Por un lado la vocera tiene razón, Piñera hizo una serie de promesas durante la campaña y fueron esas promesas las que sedujeron a muchas personas a inclinarse por la opción de la derecha. No obstante, los electores tienden a evaluar de los programas de gobierno aquellos elementos que les son más cercanos, como por ejemplo, la delincuencia, el empleo, el emprendimiento u otros temas mucho más atingentes a la sociedad. Entre el gran abanico de temas que los electores deben evaluar a la hora de una elección presidencial, temas como los conflictos de interés o los cuestionamientos financieros que en algún momento Eduardo Frei le hizo a Sebastián Piñera se terminan perdiendo en un cúmulo de elementos más importantes desde la visión del votante promedio.
En ese contexto, la venta de CHV no representó un tema importante para las personas. Decir que la gente que votó por Piñera conocía su patrimonio y sus negocios (La nación.cl. 29/03), tampoco legitima los groseros conflictos de interés que tiene el presidente y un gran número de integrantes de su gobierno.
Surge así la interrogante ¿hasta dónde se puede usar el triunfo de Piñera como justificación? ¿Es posible decir que, frente al descontento de algunos sectores ante medida del gobierno, el 52% del país eligió a Sebastián Piñera? ¿El triunfo justifica desde un principio todas las medidas? La respuesta a estas preguntas es claramente NO. El triunfo en una elección presidencial solo le permite a un partido político (o coalición de partidos) alcanzar posiciones de poder en el Estado y así impulsar ciertas iniciativas incluidas en un programa de gobierno que, en teoría, han interpretado las demandas ciudadanas. En ningún caso se inhibe el debate público de las políticas que desea el gobierno y, menos aún, la discusión parlamentaria.
En tal sentido, las medidas que Joaquín Lavín pretende impulsar en educación, las reformas a la indemnización por años de servicio y la flexibilidad laboral son elementos que merecen un debate público y ciudadano y también generarán una serie de molestias en diversos sectores de la sociedad, probablemente habrá protestas en contra de esas iniciativas y muchas quedarán entrampadas en el congreso porque simplemente no habrá consenso político para su aprobación, sobretodo en la cámara alta.
En democracia la deliberación pública, la manifestación y la movilización ciudadana son elementos que le sirven a la sociedad civil. En Argentina las manifestaciones públicas han sido muy útiles para canalizar el descontento popular, al menos desde 2001. Usar la justificación de la mayoría aduciendo el 52% de los votos es una falacia, pues la democracia no implica un cheque en blanco al gobernante por parte de la ciudadanía, solo la posibilidad de impulsarlas desde el Estado. La elección de Piñera fue legitima, eso no lo discuto, pero su comportamiento también debe serlo y apelar a la mayoría que lo eligió cada vez que debe justificar una medida solo demuestra el poco manejo político del presidente por el cual votaron más de 3,5 millones de personas.
Foto: Gobiernodechile.cl
lunes, 19 de abril de 2010
La gestión pública y su actuación en la resolución de los problemas ciudadanos

Sebastián Piñera ha reinstalado en el gobierno la idea de que la técnica es superior a la política y, por tanto, los partidos políticos y los representantes de las ‘élites’ políticas deben estar alejados del debate público. Para Sebastián Piñera el poder ejecutivo es, como para ningún otro mandatario, el que solamente resuelve las demandas de la sociedad y, en ese contexto, el debate y la discusión política serán inútiles.
Lamentablemente para Piñera, el sector público está cruzado transversalmente por la política, no solo porque muchas de las iniciativas del gobierno se deben convertir en mensajes para ser aprobadas o rechazadas por el congreso, así es la vida en democracia. Pero también existe la responsabilidad del poder ejecutivo para transmitir a la administración pública, esa que le da continuidad a los gobiernos, las demandas de la sociedad y la forma en cómo serán resueltas.
Los sistemas políticos funcionan como receptores de las demandas o apoyos ciudadanos y ellos, además, evacúan las soluciones. Sin embargo, en términos más concretos el funcionamiento del sistema político puede resultar un tanto más complejo, pues es necesario incluir a la administración pública. Es así como las élites políticas reciben las demandas sociales y las traducen en programas de gobierno que son sometidos al escrutinio público en las elecciones. En el mismo sentido, pueden surgir nuevas demandas que deben ser incluidas en los programas de los gobiernos, ya sea por causa de la presión de ciertos grupos, del manejo de los medios de comunicación que tienen un alto poder para influir en la agenda o, como en los últimos meses, por imprevistos de la naturaleza.
En toda esta interacción entre políticos y ciudadanía la administración pública juega un rol preponderante. Los programas de gobierno requieren de funcionarios y funcionarias que ejecuten aquellos mandatos políticos que han emanado de la autoridad y que, en la medida de lo posible, terminen agregando valor a la actividad del gobierno. En este sentido, argumentar que los políticos son innecesarios a la cabeza de los ministerios resulta falaz, toda vez que el ministro debe dar las directrices para la actuación en ciertos ámbitos pero no son ellos los que directamente ejecutan las tareas. Más todavía, según la legislación chilena, los ministros son los colaboradores directos del presidente en la administración del Estado y deberán conducir el ministerio en conformidad con las políticas que el Presidente señale (Art. 20, L.18575). En definitiva, los Ministros relacionan al Presidente de la República con el sector correspondiente y les transmiten los planes y programas que para ese sector tiene la autoridad electa.
La actuación de la administración pública debe ir en concordancia con lo dispuesto por las autoridades elegidas, toda vez que se usan recursos públicos para el cumplimiento de sus funciones, por lo tanto, los directivos públicos tienen poco espacio para la innovación en sus reparticiones, se deben atener al mandato político. Mark Moore señala que para los directivos públicos el mandato político debe ser un punto de partida desde el cual elaborar los planes institucionales.
En definitiva, la administración pública, en un contexto tradicional, parece un simple ejecutor de lo que dice la autoridad política, sin embargo, en el mundo actual, donde los tiempos de la política pueden ser más lentos que los tiempos de la sociedad y las demandas van cambiando rápidamente, la administración pública debe tener el suficiente espacio para maniobrar y generar soluciones que agreguen valor a los planteamientos políticos.
En conclusión, una administración pública capaz de responder a las demandas ciudadanas, flexible y técnica hace completamente innecesario tener ministros ‘técnicos’ pues no se deben confundir los campos de acción. La política tiene su área y su propia dinámica de funcionamiento, pero quienes conocen el funcionamiento del Estado y de las organizaciones que lo forman son los funcionarios. Pastelero a tus pasteles. El ministro conduce, no determina. La administración pública no solo ejecuta, también puede agregar valor.
miércoles, 24 de marzo de 2010
La infraestructura hospitalaria y su comportamiento en emergencias

miércoles, 17 de marzo de 2010
Los administradores privados instalados en la administración pública
martes, 5 de enero de 2010
La construcción de un país desde la Universidad de Chile

La Universidad de Chile es el lugar donde por excelencia han nacido durante nuestra historia los ideales de país que queremos construir. Es desde nuestra Universidad desde donde se ha pensado Chile y nunca hemos estado ajenos de los grandes temas que le preocupan a nuestra ciudadanía y hoy, cuando hemos empezado a vivir el año de nuestro bicentenario y nuevos desafíos se vislumbran en el horizonte de nuestro futuro, la Universidad de Chile no puede estar ausente y el Instituto de Asuntos Públicos es la unidad académica llamada a hacerse parte de la construcción de las políticas públicas que requiere el país para los próximos años.
El Concejo de Instituto es la instancia colegiada que tenemos para discutir la posición del INAP dentro de este contexto nacional. En mi cargo, como representante de los estudiantes en el Concejo, debo hacer oír los que los estudiantes queremos para que podamos construir de manera colectiva las instancias y las grandes líneas de acción en las cuales nuestro instituto deberá ser protagonista en la generación de conocimiento.
El llamado es a hacerse parte de las discusiones que irán construyendo el Chile del futuro, nuestro desafío lo pone por delante la historia de nuestra Universidad y la trayectoria de nuestra carrera, como administradores públicos y futuros funcionarios del Estado. Debemos ser partícipes del debate nacional y de los temas públicos que están en la agenda. Solo así, sin restarse, podremos desde el Concejo INAP y desde nuestras propias instancias ir aportando como estudiantes a la construcción dinámica de una unidad académica presente en los grandes temas del país, que trasciendan a la coyuntura y permita la construcción de una nación desarrollada pero también impregnada de justicia social y equidad. Es nuestro llamado, somos herederos de un ideal republicano y de la construcción de un país mejor para todos.




